12313576_437908416403448_4990554957948996295_nDetestamos la doble moral de Occidente para afrontar el gran reto que supone enfrentarse al terrorismo, nos guste o no, ya que estamos implicados como europeos. En el que todos somos un objetivo de estos fanáticos, financiados por las monarquías del petróleo, aliadas del nuevo orden mundial.

Este nuevo desafío al que Europa se enfrenta, se ve traicionado por una clase política decadente que no está a la altura de las circunstancias tras sufrir nuestro continente tres serios atentados del que estamos seguros que no serán los últimos.

No compartimos ni la hipocresía de una derecha liberal que apoya a los insurgentes que combaten junto al ISIS, ni a la demagogia de una izquierda que prefiere dejar tirado al pueblo sirio frente al terror de los terroristas y el apoyar a la OTAN.

Pacifistas y sionistas son igual de culpables a la hora de someter la libre soberanía del pueblo sirio para ocupar su país, por intereses extranjeros ajenos a su voluntad popular.

Siria no tiene que elegir entre los mercados o el estado islámico, Siria no tiene por qué escoger entre la OTAN o el ISIS.

Por lo que nuestro apoyo incondicional es al pueblo sirio, a su libre soberanía, que está por encima que la de cualquier interés extranjero.

También hacer una mención a cierto sector patriota, que muestra una aptitud de confrontación frente al tema islámico y al mismo tiempo ciertas simpatías con el sionismo. Recordarles que la única forma de erradicar la amenaza terrorista, es desde donde surge el problema, no estando solo circunscrito a Europa.

Necesitando defender la libre soberanía de los pueblos árabes, que son el objetivo real de estos grupos financiados por los mercados para controlar sus riquezas.

Siendo en Siria donde se combate al horror, lo que ha supuesto que muchos patriotas de todo el mundo (incluidos europeos) hayan ido a defender sus ideales frente a un occidente decadente y cobarde que prefiere optar por la pasividad ante la realidad política.

Teniendo claro que el terror no nace de un fundamentalismo religioso, sino de unas oligarquías económicas que las arman y financian.

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